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sábado, 27 de octubre de 2012

Fiestas que no convencen

Yo y mi resaca nos disponemos a narrar la epopeya que supone hoy en día ir a fiestas. Sales de casa con la idea de claro, tengo que divertirme, me he pasado la semana encerrada entre fluorescentes y aire enranciado, necesitado de renovación. Necesito hablar con otros humanos y olvidar por unas horas mi lista de obligaciones.
Te vistes, te peinas, entiendes la calle donde vas a ir a parar y empiezas a canturrear por la calle.
Ding dong, entregas tu vino ceremoniosamente al anfitrión y ves que hay tres personas más aguantando la pared de la cocina (qué manía con reunirse siempre allí, como si fuera algo exótico) y tú. Empezamos bien. Carencia de baile, exceso de conversación. Error.
A mí no me convences con anécdotas sobre la extinción del papagayo. A mí me muestras hechos: cómo levantas las piernas y haces movimientos dignos de un acróbata chino. Ahí vamos bien.
Esto no estaba pasando. Me presento al grupo, que si artistas y doctores en Física. No hay escapatoria, intento ofrecerme de dj para salvar la noche.
Lo que empezó siendo un éxito acabó en profunda indignación. El famoso anfitrión me dijo literalmente "En mi casa nada de Aabba ni Pet Shop Boys. Es mi fiesta y es mi casa".
Le miro sin parpadear y le contesto que entonces no me invite a sus fiestas.
Desaparezco entre la muchedumbre (las horas pasan y llega más gente) y me cago en todo. Animada por el vino regreso al salón y le digo que si la gente no baila es que algo no funciona. Esto es como lo de "Hago películas para mí". Entonces te las pones en el water de tu casa y no nos torturas.
Moraleja: si en una fiesta no ponen Abba, esfúmate.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Yo procastino, tú procastinas

Amigos y desconocidos,
La tierra no me había succionado en un tremendo vórtex, junto a banqueros y gentes de baja estofa, nuestro sueño colectivo. Pas ça.
Es que el verano es muy perro, y esos solazos en la cara, luego la humedad, sudar por lugares inverosímiles, que contrariamente a lo que uno piensa, secretan agua y minerales... La ropa pegada al cuerpo, la tensión por los suelos y la capacidad de decisión totalmente anulada. Solo se visualizan duchas y playas al atardecer.
Vamos, que sólo con un cebo del estilo de una cerveza fría una mueve el culo.
Y como últimamente estuve hospedada en casa de mi madre, más que darme cervezas, la mujer me ofrecía bistecs y ese tipo de cosas que dan las madres, con lo que el rendimiento literario ha sido bajo.
Luego también he tenido altos: en lectura y edición de vídeo. Sí señor, a pesar de las temperaturas dignas de un hamam intensivo y permanente, he conseguido acabar mi tercer documental.
Tendría que haber hecho un tráiler promocional ahora que lo pienso, pero mi agente de márketing, o sea yo misma, va resolviendo necesidades sobre la marcha.
Tengo que venderme yo, lo que escribo, lo que pienso y lo que sueño. ¿Por qué todo es vendible y mercadeable? ¿Podemos vivir todavía con cierta laxitud, sin peinarnos y sin tratar de convencer a todos que somos lo más? Ya tenéis un tema más en que pensar.
Y después de este monólogo, voy a encararme a mis pequeñas tareas. Pequeños gigantes de piedra que esperan ser desnudados. Voy a sacaros la camiseta de un tirón. Ahora.

martes, 5 de junio de 2012

Los 30 son los nuevos 20

Lo que empezó siendo un titular de revista de ropa cara y modelos venidas del Este, acabó por materizarse en la vida real, donde la gente come chistorra y no enseña mansiones custodiadas por perros de raza.
La verdad se destiló en una discoteca, los nuevos púlpitos del siglo XXI, donde un poeta de la noche me soltó que yo tenía 24 años. Si no fuera porque le sobraban 5 copas, hubiéramos forjado una maravillosa amistad.
Luego seguimos en la tanda de festivales. Aunque en tu fuero interno te sientes como la tía abuela de las masas hormonadas, piensas, mejor estoy aquí que no viendo una serie que me recuerde mi condición efímera. Quememos las batas de casa, no sé qué descerebrado las inventó.
Una vez en el descampado de turno, te pillas cualquier tipo de bebida alquímica a 10 euros, y a pasar la tarde-noche. Si al final lo que cuenta es la actitud, todo el mundo va vestido como si estrenara 18 años, incluso los que vendieron su alma al banco a cambio de un nidito donde poner huevos con cierta seguridad.
Y la guinda a esa actitud veinteañera, donde todo es posible, es salir el domingo y volver a casa bailando la jota.
El domingo es ese día que la religión ha declarado como sagrado, de retiro, donde puedes hacer una lista de tus pecados, purgarlos, hincharte a chocolatinas y jurar que dejarás ese trabajo tan bíblico en cuanto puedas. Ese día te das cuenta que tus brazos empiezan a moverse en estático como un flan con nata, descubres tres canas nuevas y encima todo el peso del mundo se coloca en tu esternón, ahogándote la respiración.
Así que con alegría, uno sale el domingo, ni que sea a contar farolas. Esta vez caí en las redes de un nuevo festival. Compré unas cervezas al primer paqui sonriente y a canturrear nuevos himnos de salvación.
Amigos, que no os engañen, lo de la edad es para someternos a más malos rollos de los que necesitamos. Eliminadla.

miércoles, 23 de mayo de 2012

No todo va a ser lloriquear

Que la vida azota en las costillas como la picadura de un mal bicho, es cierto, qué se le va a hacer. También hay buenos aceites reparadores para embalsamar heridas y recomponer cuerpos tullidos.
Con tanta crisis y discurso mortecino apenas me había dado cuenta de que la gloriosa primavera ya ha se ha instalado en la ciudad. Sin grandes aspavientos, se ha encargado de regargar el ambiente con aromas perfumados.
Y pienso, ¿esta pandilla de irresponsables que nos gobiernan no van a parar de vomitar basura? ¿Es que van a lograr que olvidemos esos placeres básicos y casi gratuito como observar un esqueje brotar de la nada?
No sé vosotros, pero leer el periódico se ha convertido en un efectivo purgativo online. Es leer y ganas de ir al baño.
Una amiga me contaba que se ha pasado a las rancheras y otros productos de consumo fácil porque le daban ataques de ansiedad mientras conducía y escuchaba tertulias de supuestos expertos en varias materias.
Es que ya no se va a poder consumir un yogur a gusto ni pegarse un revolcón. Todo conlleva hoy en día infinitos efectos secundarios y de imprevisibles consecuencias.
Parece que lo de las guerras con tanques y cuchillos ha quedado relegado a los países más pobres. A los occidentales de bien nos da pereza meternos en una guerra, ¿no? Con lo fácil que es jugar al apalabrados, donde te dan puntos por palabras que ni existen.
Esa es una poco la metáfora. Nos conformamos con rutinas facilonas que más o menos nos consuelan el espíritu, mientras somos víctimas de una verdadera contienda mediática, donde el desgaste se imprime cada día con diferente letra. Me niego a tragar más quina. Yo lo que quiero es acción y fuego.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Destellos de luz

Me encanta la luz de invierno. Me deja medio ciega, porque soy hipersensible a la luz del sol, pero me sume en un mundo paralelo y lechoso, casi en una peli de Dogma, pero versión cañí. Porque por mi calle no desfilan hermosos ni fornidos daneses albinos. Tan solo producto local y viejas remesas de lo que un día fueron hombres en flor.
Toda esta introducción poética os la regalo, en plan clausura 2011. Este ha sido un año de dejar el rosa chicle, para ponerse una túnica fucsia. No sé si me entendéis. Ha sido un tiempo donde he realizado un ritual de esos de madurez, de esos que envían a los adolescentes de la tribu a la selva, con un par de hojas de plátano y una piedra y venga, ponte a cazar un oso y tráelo de vuelta arrastrando las patas. Así ha sido. Tengo la cabeza de un oso polar colgada de la cocina. En plan Lost.
Así que estoy contenta de mis logros. Y espero que vosotros y as hayáis puesto también vuestra particular pica en Flandes. Ya sean hijos con chupete, mascotas amaestradas o ese sofá descatalogado que por fin habita en vuestro comedor.
Y deciros que aunque no nos vemos cada día nuestras caras pálidas e invernales, sé que hay alguien a no sé cuantos metros de distancia que disfruta como yo de la belleza de una nube rosa y de un chocolate donde flota un churro amputado.
No sé si podré escribir regularmente los próximos días. Frase de despedida 2011 y lema 2012: Todo está bien. Aplicar cada 8 horas en la zona central del cerebro y sonreír al espejo. Ya está.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Amor y desamor a través de los sabores

En esta nueva polivalente y creativa, me apunté a un curso de edición de vídeo. A lo que se juntó un mail de esos que anunciam un concurso de vídeos. Yo hice esto, y la verdad es que lo he visto como 20 veces de la emoción. Mis amigas tienen hijos, yo tengo criaturas en alta definición. Enjoy!!

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Barcelona improshow

Estaba en el Paseo de Gracias, sentada en un banco, un plan muy de entreguerras, de estar allí tomando la escasa brisa que el mes de setiembre nos está regalando.
El caso es que estaba plantada delante de la tienda innombrable donde venden cápsulas de café a precio de diamante cuando he asistido a una escena muy de Bertold Brecht.
Un hombre negro estaba separando hierros de un contenedor allí plantado, montando una escena visual y acústica. Un grupito de vecinos se ha acercado a él y le ha estado indicando, interrogando y aconsejando.
He observado todo desde la distancia, intentando descifrar ese lenguaje no verbal que acompañaba a cada gesto de unos y otros.
Lo que he deducido es que a los vecinos de esa esquina emblemática de ciudad les parecía un horror tener allí a un hombre con un carro de la compra estampando hierros contra el suelo. Porque en esa esquina sólo se acepta belleza y glamour, esos adjetivos tan asimilables a la versión guiri de la ciudad de Barcelona.
Mi pregunta era: ¿estos tíos se molestarán en quejarse por los recortes de sanidad, educación y cualquier cosa del ámbito público? ¿O sólo se escandalizan porque las baldosas de Gaudí se han magullado? ¿O por tener una serie de tubos afeándoles la vista?
Vivimos en una ciudad demencial: por una parte están los que viven de espalda a la realidad mirándose únicamente su ombligo, disfrutando de sus privilegios y por otra están los que están en la línea de fuego, hurgando contenedores, sirviendo pizzas precalentadas por cuatro duros y esperando encontrar un poco de luz en este inframundo capitalista.
Pasen y vean, el espectáculo está servido. Ahora sólo tenéis que elegir de qué bando estáis.

viernes, 26 de agosto de 2011

La justa medida para uno mismo

Acabo de cenar dos mazorcas de maíz viendo extrañísimos videoclips de grupos vanguardistas en Youtube. Mientras, unas 25 calles más al este de mi casa, amigas mías hablan sobre la conveniencia de llevar alpargatas de cuña y suela de cáñamo en verano, porque son frescas, informales y a la par que elegantes.
Uno tiene que asumir su naturaleza, le guste o no. Y la mía es ir a contracorriente. No puedo evitarlo. Y el problema, más bien yo le llamaría discordancia, es que conforme pasan los años y los meses y las canas pueblan mi cabeza como un alegre campo de trigo albino, la cosa se acentúa. Porque algo hace clic en mi cabeza y dejo de escuchar lo que me dicen. Como el que se desconecta del runrun del tráfico. Ya sean tacones ergonómicos o sillas trenzadas. Off. Repaso mi nevera o recuerdo a mi último ligue perdido a día de hoy en algún bosque nórdico y europeo.
Y me maldigo o me felicito por cenar mazorcas amarillas y hablar con una pantalla de leds, que no tiene una opinión demasiado definida sobre el calzado de verano. Todavía.
En fin, es lo que hay. Uno no tiene que matarse a dar explicaciones. No me vas a ver en una mesa de conglomerado barnizada en mate blanco informándote sobre paquetes turísticos para familias. Ni en los últimos bancos de la iglesia. Ni en los de la Barceloneta dando de comer a las palomas (creo que es una fase clara y preocupante de la voluntad de abandonar este mundo, cuando ya sólo te hacen caso las palomas).
Esta canícula no ayuda demasiado a la paz de espíritu. Pero revela verdades y pliegues del alma muchas veces tapados por capas de ocio y hielo.

viernes, 3 de junio de 2011

Modelos de ficción

A pesar de mi condición de parada, todavía mi micro ego y yo vamos a la peluquería de vez en cuando. Ayer, ritual de los rituales, cayó en mis manos el Hola. Ese documento fascinante, a la par que alienante, que eleva los sueños de las masas y los pasea por casas y palacios que seguramente jamás habitarán.
Estaba yo husmeando con alegría entre salones con panteras y tea table books perfectamente apilados, esos libros que suelen costar sobre 100 euros por barba que tienen fotos impresionantes de las cascadas Victoria o de los rituales del Perú, que nadie jamás ha leído, pero que quedan perfectamente en una mesita y te transmiten el mensaje que sus propietarios tienen inquietudes intelectuales. JA.
En ese catálogo de sueños y a los Royals. Me pareció ya el mega espejismo. Comunión de no sé quién en el palacio de tal. Es todo taaaan medieval. Gente aseada, bien peinada, con zapatos de 800 euros sonriendo. Mientras tú no compras ese jabón con jojoba o vete tú a saber que elemento robado a la fuerza de la naturaleza por ahorrate 35 céntimos (el super es así, Darwin en estado puro).
Total, que vestido que lleva la nueva princesa de Inglaterra bla bla, modelo que se agota. ¿Pero la gente es lerda o qué?¿Creen que por disfrazarse como una tipa acabarán saludando desde balcones a grandes masas exaltadas? No lo entiendo.
Es más, cuando veo que ellas van de beige, color que no soporto y me parece muy sospechoso, yo me visto de fucsia. Cuidado con la realidad, que se empeña en alterar nuestras queridas ficciones.

lunes, 16 de mayo de 2011

Altamente existencial

Los lunes me sientan fatal. Como una patada en la espinilla, aproximadamente. Y eso que he tenido un fin de semana multicolor y muy humano (me he relacionado con amigos secuestrados en sus relaciones que nunca abandonan sus moradas). Pero hay la vida, quien pudiese vivir permanentemente en sábado...Me he obligado a dar un paseo bajo este afianzado sol primaveral, y todo iba bien hasta que unos quinquis han bloqueado la calle con sus motos y han golpeado a una furgoneta con una llave inglesa (??). Por la cara, porque les habían pitado por no avanzar cuando el semáforo se ha puesto verde. La gente está muy volada, requetevolada más bien. Y me ha dado angustia. Estamos rodeado de salvajes. Y ayer, para acabar el poema pre lunes, escucho jadeos salvajes altamente hormonados. Un recordatorio de que la vida sigue ahí fuera, mientras me dedico a leer manifiestos dadaístas en pijama.
Y eso que el sábado me encontré un papelito en una cafetería que ponía good things that happen (lo tengo a mi lado, en plan estampa de San Antonio de Padua).
Sé que un día me reiré de todo esto, pero ahora mismo no veo el sentido del chiste. Feliz lunes.

martes, 10 de mayo de 2011

Productividad, esa gran palabra

Yo produzco bastante en los bares, sobre todo si hay cervezas y gente divertida compartiendo la mesa. Ahora mismo me hallo en las antípodas de esta bonita ecuación. Estoy sentada en una biblioteca de tipo inglés, de madera, bonita y silenciosa. De hecho solo se oye el repiqueteo de las teclas de mi ordenador y el taconeo de una superdotada que no para de acarrerar libros de punta a punta y me acaba de pillar enganchada al Facebook. ¿Qué os parece? Mientras algunas descubren fonemas ocultos de la lengua swahili y otras lindezas yo me dedico a poner me gusta en las fotos de mis amigos y sus perros. No sé si es que soy una persona débil o que el interné está haciendo mucho daño en materia de concentración. Es una hábil combinación de ambos elementos.
Encima hay aire acondicionado y me gotea la nariz. Porque por otra hábil combinación me he costipado: duermo con nórdico y me paseo sin medias. Soy así de lógica y coherente. Para acabar de hundirme en la no productividad de hojas de excel y papeles burocráticos os estoy contando todo esto aquí mismo, a tiempo real. Si consigo tres jijijis por debajo de la nariz habremos evitado un futuro soplo en el corazón y dos ataques de ciáticas (porque la risa cura). Esto no lo sabe la de atrás mío, que tiene la nariz metida en un tratado de lengua y suspira como si fuese Santa Teresa de Ávila. Feliz tarde.

sábado, 7 de mayo de 2011

Las buenas compañías

Hay días en que uno desea que la tierra le engulla, como cuando se tira de la cadena del water, pero versión tierra adentro. Una vez estás metida dentro de la corteza terreste, llegas al núcleo duro, una zona llena de magma y burbujas de lava y te desintegras. Adiós mundo.
Como esto suele ser básicamente una ilusión nihilista, te toca afrontar tu día a día con pico y pala, y rezándole a todos los santos por lo que pueda pasar. Esos días existen.
Por suerte el jueves el milagro se obró en forma de cena de amigos, un salvoconducto regado de vino, ideal para olvidar cualquier tipo de problema terrenal.
La cena fue divertida, pero lo mejor fue el material humano que salió a la luz. Mi amiga A. contó como un día en Marruecos un carro con tres personas pasó encima de su pie y le destrozó la uña (risas de fondo; la verdad es que en real te ríes más). Otras aventuras fueron como el compañero de trabajo de A2 (nombre en código), le ha regalado una partitura perforada para caja de música como muestra de su interés por ella. Un eufemismo de follar, vamos. Hicimos apuestas sobre su futuro próximo: ¿es un caso extremo de pagafantismo o realmente echarán un casquete? En fin, la condición humana es sorprendente y a la vez impredecible. Yo acabé bailando Antònia Font en la terraza con vistas a la Sagrada Familia. Así que flotemos, fluyamos y evitemos los carros cargados con tres personas a toda costa. Y no olvides la copita de vino de emergencia para levantar cualquier tipo de estado anímico.

jueves, 3 de febrero de 2011

Cambio de decorado

Esta ausencia mía reciente, no ha sido un capricho capitalista ni andaluz. Amigos, el hacha de la crisis ha golpeado en mi vientre y héme aquí, levantándome sin rumbo fijo y abierta a todo y a nada.
De un día para otro, fulminante. Recoge tus cosas y vete con lo rumanos a buscar chatarras por algún container conocido o por conocer.
Después del shock inicial, he decidido ir a nadar con los jubiletas, desayunar con un cd titulado Música para vivir y entregarme a las sopresas de la vida.
Así que seguiré relatando mis días y horas, pero no sé si cerrar el blog y abrir uno que se llame Me divorcié del despertador (un objeto altamente capitalista y que no me gusta).
Y poco más. Hoy he ido a comer a un japonés y escuchaba conversaciones de grupitos de trabajadores comentando las novedades del Iphone 4. No sé si he sentido nostalgia o alivio. Es como si una parte de mí hubiese muerto. Otra supongo que resucitará, a base de tiempo y aceite de rosa de mosqueta y chips (ayuda a cicatrizar).
Sin más, me retiro a negociar con mi agenda. Cualquier nota poética, verso o declamación será aceptada en esta pequeña tribuna insumisa. Os quiere desde otra silla esta vez, yo misma.

viernes, 21 de enero de 2011

Estamos en el backstage

Pasan los días a ritmo de cuentagotas y cascadas (depende del grado de aburrimiento) y uno ve que le pasan pequeñas anécdotas pero no grande aventuras.
Hugh no te llamó para tomar unas copillas en la Casa Playboy, cenaste una crema de algo caliente sin chimenea encendida ni vistas a un valle nevado y seguramente dormiste solo de nuevo.
Entra en escena el verbo relativizar. Dices, bueno, estoy aburridísima, busquemos soluciones. Iré al videoclub (actividad analógica por antonomasia), cenaré algo decente (¡bien!) y dormiré 8 horas (hola cutis perfecto ???). Podría ser peor.
Con lo que lo anterior nos lleva a la conclusión que en la vida la mayoría del tiempo se pasa en el backstage, preparando grandes actuaciones puntuales como son: enamorarse, grandes borracheras que marcan un antes y después de algo, entierros, cambios de piso y de trabajo, reencuentros, viajes y un largo de etcétera de actividades a completar.
Así que subiros bien la cremallera del mono y manos a la obra. Alicates, cinta aislante y el cachirulo de silicona (imprescindible para sellar bocas y escapes varios). Un temazo como este os ayudará a llevarlo mejor.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Cuando las cosas van mal uno tiene que estar bien

Canción de fondo
Parecía que me iba a hacer autónoma, cambiar de piso y había conocido a un sujeto muy interesante. Realidad: cae el proyecto, me quitan el piso y el tipo se va a 8000 kilómetros de mi casa (parece ser que vuelve en dos meses). ¿Qué os parece? Primero me cabreé, ahora me río. Y ahora me iba de excursión y ha caído una nevada de esas que te dejan tieso.
¿Es eso un juego? Sin duda. ¿Hay casilla de salida y llegada? Está por ver. Sólo me queda creer que este año voy a aprender las palabras paciencia, relativizar y optimismo. Así que os animo a ver the nice side of life, porque si no pasaremos a las metralletas, y en realidad lo que necesita este mundo es amor. Principalmente.
Quien haya vivido casos de decepción existencial o no entiendo lo que me está pasando, que lo escriba abajo. Entre todos aprenderemos a ser más personas y sufrir menos.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Seguimos para bingo

Últimamente me paso el día corriendo y dando vueltas como un hámster, la verdad es que no sé muy bien para qué. También me pasan cosas maravillosas como ir al concierto de Divine Comedy y ver que todavía hay hombres maravillosas con sentido del humor que afirman que han bailado en centros comerciales por amor. Salid, salid de vuestros procesos de hibernación porque quiero conoceros. Salid, malditos lectores de poesía y biografías de genios solitarios, porque sé que estáis ahí. Ayer conocí a otro hombre respetable. Este, y un bebé de 11 meses son las personas más honorables del género masculino con las que me he relacionado últimamente.
Por el resto bien. Hace frío (siempre piensas por eso que en Berlín están todavía más tiesos que aquí), no hay ningún plan super excitante a la vista (¿es esto acaso ser adulto?) y la vida transcurre a ritmo de gota china.
Sólo me queda recordar a esa raza de hombres buenos que salgan a la calle y lleven un paquete de pipas en la mano, para que pueda reconocerles con facilidad. Yo llevaré puesto mi jersey de reno, homenaje encubierto a Marc Darcy, otro de los míos. Y lo de siempre, no nos preocupemos en exceso porque nadie sale vivo de aquí.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Sigo coleando

Quizás dé la impresión que me he sido secuestrada por un grupo islámico de diseñadores enloquecidos o que funciono con el horario de Bahamas, pero simplemente eso de vivir, divertirse e ingresar la nómina puntualmente, requiere esfuerzo y empeño.
La verdad es que he hecho cosas bastante históricas como ir al Molino y hacerme una foto con la Terremoto de Alcorcón (eso sí, evitando bandadas de cincuentonas hiperactivas que daban codazos para hacerse fotos con cualquier tipo de personaje maquillado y con sonrisa de postín). Yo me lo pasé bien, aunque la gente anda algo anestesiada, recordando viejos tiempos, o viejos teléfonos que no suenan más o ajustándose mentalmente la Tena lady. Digo, porque casi no había desmadre. Era todo como, ah, mira qué salados todos, y poco más. Yo quería más pechugueo y griterío, lograr esa famosa catársis intersemanal que alegra y alarga la vida.
Pero quizás para eso hay que ir a las Cuevas del Sacromonte para desmelenarse con palmas altas y escotes al viento. Es que la autoridad y el orden son muy malos y destrozan sin problemas el libre albedrío. Yo siempre lo he dicho.

martes, 26 de enero de 2010

Rodeada de responsabilidad

Amigos, el sol brilla, las canas campan a sus anchas por mi flequillo y sí: mis compañeras de generación siguen teniendo hijos y comprándose casas. Mientras, en mi microcosmos, yo me dedico a borrar números de teléfonos de eternos Peter Panes y a criticar los perfiles de nadadores egocéntricos que campan a sus anchas por los carriles de las piscinas públicas. Cierto es que los comportamientos humanos se reproducen en todo tipo de escenarios, y la piscina no es una excepción. Odio con especial dedicación a esos machorros, algunos con pelos en la espalda, otros no, que te adelantan en plan, he estado en Pekín y en Londres voy a arrasar, que lo sepas. Que entreno cada lunes 12 minutos para fastidiar a otros nadadores pre-olímpicos e irme a casa hinchado como un pez globo. (completar con los insultos que cada uno quiera)
Esto lo tenía que contar. Pero el tema inicial de la digresión de hoy era que mientras amigas mías van por el camino del deber, yo ayer pergeñaba un nuevo sistema de financiación. Se trataría de una página web donde cada día enseñaría mis estupendas tetas previo pago de 1 euro, cada día con un mensaje diferente pintado. Tipo peep show interactivo y activista. Y como no con mensaje. Me podéis contar si participarías. Yo por ver algo interesante (y con mensaje) pagaría 1 euro y mucho más.