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jueves, 19 de abril de 2012

Oh Kenny

No te conozco, pero pareces un buen chaval. Ya en tu primer mail te presentaste como Kenny Song, "una promesa para ti y con la mejor reputación". Pas mal, un paso hacia adelante sin falsas modestias, en esta occidentalizada cultura de muchas miradas y poca acción. Lo aplaudo.
Nos hemos enviado hasta la fecha unos 12 mails, y yo no sé ni que hora es en China, pero igual recibo respuesta inmediata. ¿Eres un robot, Kenny? ¿Ya me comes? ¿O tu dieta es a base de tuercas y Tres en uno? Pareces simpático de todos modos.
El mito de los chinos amargados quizás solo haya llegado a la península. Un 80% de los chinos con los que me relaciono siempre tienen cara de seta. También hay alguno más animado, pero pocos tan enrollados como tú. Hoy hasta me has dicho "que tengas un buen día". Y yo te he dicho que same for you.
En fin. Cómo será la vida en Shenzhen, desde donde escribes tan diligentemente. No lo sé. Si eres tan feliz como lo que transmites por mail, me alegro por ti. Será que has encontrado tu lugar en el mundo.
Sin más, espero tu próximo mail puntual y cortés mañana, enviándome una foto del prototipo que te he pedido. Tu en China y yo en Gracia, y parece que nos hemos tomado ya unas cañas. Kenny Song, rompedor de estereotipos amarillos, te deseo un feliz y anónimo día a 9850 km de tu polígono industrial.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Seres de otro mundo

Venga, me decido. Voy al Ayuntamiento de mi barrio, por fin, y pido una visita con un técnica para que me informe de un asunto de licencias. Llegas a ese edificio domótico estilo NASA donde ves claramente que se han gastado sin problemas los euros de los contribuyentes. No me sentiría mejor si trabajaran en unos barracones, que es donde yo estudié, por ejemplo, pero ves que allí no van faltados de nada.
Con esa actitud asumida inconscientemente de "aquí atamos a los perros con longanizas", me atiende el ínclito técnico Jose Manuel no sé qué más. Su biorritmo era ya mortecino, aunque luchaba por ser eficiente. Ha respondido a todas mis preguntas, ha sacado mapas y ha recordado a cada segundo la importancia de seguir las leyes del Ayuntamiento y las normas. Con actitud serena y eclesial ha ido recitando desde su pantalla, para mí, numerosos teléfonos y direcciones donde me guiarán mejor en cada ámbito que sea necesario.
Después de ver con bastante claridad que desarrollar cualquier actividad legal en este barrio es más difícil que robar bolsos, me despido cordialmente, no sin antes recordarle, que ante tanta dificultad, solo las grandes nóminas y patrimonios van a obsequiarnos con sus decadentes negocios pequeñobuergueses. Sonríe como un robot humanizado. Debe ser lo más escandaloso que ha escuchado hoy. No me importa, mi misión es que se dé cuenta de que vive una hornacina de cristal. Ahí fuera hay pises de perro, gente desorientada y jubilados amontonados.

lunes, 17 de octubre de 2011

Clásicos de hoy y de siempre

No se puede casi decir en público, porque todos lo negarán, pero echarle un vistazo al Hola es una actividad profundamente relajante, a la par que frívola. Una de mis actividades predilectas después de una actividad fatigante es ir a mi bar secreto, tomarme algo que contenga chocolate y apoltronarme con el Hola.
Es maravilloso. Una publicación que reta a cualquier ley evolucionista y contradice a Darwin. Todos los que salen están detenidos en el tiempo y parece que están igual desde 1976. Sólo cambia la ropa, pero como ahora se llevan cosas de todas las épocas, por eso de no perder público y que todos estén globalizados y contentos, pues una foto de 1982 podría pasar perfectamente como una del año 2011.
El mismo tono jovial y educado, esos titulares que no conocen un dolor de regla, una bofetada, un teléfono colgado de golpe, episodios humanos que nunca serán retratados en esa publicacción de entes, estatuas marmóreas griegas que se casan, se separan y enseñan a su prole sin perder una sonrisa infinita.
La reina Sofía "feliz" en Haití, mientras las 7 bellezas de España (puaj) posan en los 7 castillos de la Península que representan sus armónicas proporciones. Tamara Falcó disfruta de la soledad, apelando a los genes paternos para salir de las crisis de la vida. Y así hasta 200 páginas, con recetas de soufflé de queso incluidas y trucos para emular el estilo de la princesa Leticia. Ahora mismo pido hora en el quirófano para quedarme en 20 kilos y parecer un maniquí de feria pasado por un severo internado inglés, siempre sin perder la sonrisa.
La realidad siempre superó a la ficción, aunque esta metarealidad se está convirtiendo en un clásico out of time.

domingo, 1 de mayo de 2011

Liberad a wi-fi (con permiso de Miss Guisante)

Después de casi dos meses sin internet, algo muy incongruente en el año 2011, hemos conseguido que nos activen el modem. Casi canto una serenata de algo festivo, enseño mis intimidades por la ventana y bailo una jota. Con qué poco nos conformamos los de la generación x, j o vete tú a saber cuál es la mía. El verbo forrarte no existe en tu imaginario y se substituye por sobrevivir. El amor es el enésimo timo. Ahora se llama follar con grandes cantidades de alcohol en el cuerpo (¿si no cómo vas a conseguir que alguien hable voluntariamente?, aunque como dice una amiga amiga, a veces ojalá que no se tuviera ni que hablar, jojo; matemática pura). La amistad es de lo más sólido que queda, algo así como un bono del estado, que nunca falla, como mucho se devalúa un poco. Y el resto, son reacciones imprevisibles a fenómenos viejos y conocidos: cagalera ante estereotipos sociales de mamá que hacen calamares a la romana para cenar a sus hijos rubios, ganas de pegar bofetadas a imbéciles sueltos que se creen graciosos y poco más.
Así que yo y mi resaca dominguera os saludamos de nuevo y os damos la bienvenida a este blog clausurado contra su voluntad por Orange, sí, fueron ellos. Ya os pueden decir que os cambian las tetas, el congelador o a vuestro gato por casi nada y en poco tiempo. Es mentira. Todos los cambio acostumbran a ser dolorosos y lentos. Como si fueran pequeños limacos somnolientos subiendo por las paredes de la Torre de Pisa. Eso sí, cuando consiguen llegar al tejado, tienen una vista cojonuda y se convierten en unos valientes.

martes, 22 de marzo de 2011

Sitiada por unos telefonistas mongoles

Nos han engañado. Sí, a golpe de teléfono, cantos ambrosianos y descuentos pensados para gente que se pasea en pijama a las 10 de la mañana, como nosotras. Lo que iba a ser una mera operación de portabilidad (gran palabra técnica que se utiliza para la ocasión) ha concluido hoy con unos datos escalofriantes: vamos a estar 20 días sin internet en casa. Y lo que parece una suprema tontería, se ha convertido en cómo sobrellevar algo así como una adicción.
Me veo yendo de un lugar a otro con mis cacharros, instalándome de cualquier manera en una esquina, sonriendo y contando mi vida. Eso sí, tengo que decir que mis conocidos son solidarios y siempre levantan la ceja en plan pobre gatita descarriada, le dejaré un cable de conexión.
Y así me veo, como una Santa Apolonia moderna. Por el resto bien, abrazando la nueva longitud de las horas y deglutiendo chocolate, que no da más problemas que aflojar el elástico de los pantalones. Y volviendo al bonito hábito de la lectura, un mundo abandonado por los píxeles, casi sin darme en cuenta.
Y después de este post tutti frutti, donde os he contado todo y nada a la vez os dejo respirar el aire pre estival que destila erotismo y olor a fresa (by the face).

lunes, 7 de febrero de 2011

Los peligros de la vida

Amigos, si fantaseáis con la idea del suicidio, de la muerte en general o la destrucción en particular, os indicaré el lugar y la hora donde tenéis que estar. Un domingo cualquiera a las 6 de la tarde en la entrada del cine Bosque.
Para empezar, hay masas humanas aglomeradas que con un poco de suerte te aplastarán y te cortarán la respiración. Si no, tranquilidad. Se forman tales colas para entrar al cine que seguramente acabarás dentro de un parking tratando de guardar tu lugar de la fila y evitar tediosas conversaciones tipo "¿La nuestra empieza a las 6 y 10 o a las 6.45?" "Pues entonces me he equivocado, no entiendo nada", y así hasta el infinito, como si esa mujer se hubiera tragado un reproductor de cd con cd incluido. Para matarla. O morir de un ataque de ansiedad.
La prueba final y de oro es sortear a las viejas, que te vienen con engaños, del estilo, "Déjame que pregunte una cosa" cuando en realidad quieren colarse. Yo, me hice la valiente, y me enfrenté a ella: "Señora, yo no quiero problemas". Y la tía, con la experiencia de quien ha vivido una guerra y ya no le teme ni al mismísimo demonio, me dijo "Pues las voy a comprar, es un momento".
Un momento fue lo que me faltó para ponerme a gritar en plan ansiedad total contemporánea. Una vez logras sortear estos peligros, te falta: llegar a tu sitio, no morir por asfixia olfativa de palomitas y contar hasta 100 para no abofetear a la gente que comenta cada escena.
¿Quién dice que el cine está muriendo? Lo que van a faltar son espectadores sanos que aguanten este pequeño Vietnam. Y eso que la gente lleva Iphones y no metralletas...

miércoles, 19 de enero de 2011

Suele haber remedio

Prefiero dirigirme a mí misma y a otros cuando estoy de buen humor. Ayer no lo estaba demasiado, básicamente durante el horario laboral (a la hora de comer hubo una remontada, ciertamente). A las 7 de la tarde no sabía si iba a necesitar un kleenex o un litro de cerveza. A veces la debilidad y la bilis negra entra por resquicios insospechados y se instala en tu vida sin casi poder evitarlo.
Nadar es un buen antídoto contra la tristeza. Así que enfilé hacia esa gran sopa que es la piscina donde voy y tuve que luchar contra la gravedad y otras alteraciones físicas derivadas del aqua gym enloquecido que practicaban gentes enloquecidas también a dos metros de mí.
Luego, en un arrebato energético me llegué al videoclub y me pillé Ronda de Noche, una peli-tableaux sobre el mismo cuadro de Rembrandt. En ese punto me pregunto ¿Habrá algún hombre amaestrado que pueda entender que a mí me gusta la pintura barroca?
Como era una pregunta retórica, me metí en la cama y pensé que vivimos como auténticas damiselas hoy en día, eso sí, con otros males.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Otra prueba sonora y auditiva

Estoy cansada. Lo sé. Pero mis fuentes ya lo indican: el que resiste gana (aunque te cueste el tipo y el alma). El caso es que después de un paseo por la Siberia exterior, me disponía a recogerme en mi cueva. Cuando ya estaba instalada con mi look pijama y mis rulos, oigo una manada de elefantes sobre mi cabeza: el clan gitano al completo corriendo una maratón.
Me intenté contener. Conté muchos números y enumeré varias capitales europeas, hasta que grité que estaba hasta cierto sitio. Fue un monólogo de bilis. Creo que no se enteró nadie excepto yo. Cabrearse es muy malo, me lo dice constantemente mi acupuntor. Porque es una patada en los huevos para el organismo.
Pensé de todo. Hice mi llamada de emergencia. Visioné un anuncio en una web porno ofreciendo mamadas de vígenes vestales por 20 euros con el número de teléfono de mi administrador de fincas. Y al final llegó el silencio.
Eran las 10.30 de la noche y creo que tengo un gran camino de auto control por recorrer en esta vida. Yo lo intento, que conste en acta.
Ala, amaros bajo la luna que es gratis.

martes, 26 de octubre de 2010

No quiero entreteneros

Así, a bote pronto, con el cable cruzado y escuchando Bizarre Love Triangle, os puedo asegurar que no me ha ocurrido ninguna astracanada digna de mención. Estoy concentrada en la producción. Lo raro me atrae con poca intensidad. Vimos una peli de Larry Clark en comunidad, y la verdad es que ni fu ni fa. A mi tanta polla, pajillas de media tarde y asesinatos de abuelos, me da un poco lo mismo. Todo lo que sea apología del retraso mental humano, como que no me tira mucho. Sí, en mi carnet pone 87 y sumando. Será desidia otoñal o vete tú a saber qué. El arte de repetir. La repetición conduce al orden. Y el orden extremo al caos.
En fin, voy a comerme una chocolatina para desarmar el mal humor. Si alguien quiere contribuir con una frase, un cardo sometido al arte de la tijera, o una greguería, se puede. Amaros y reproduciros como Gremlins, el mundo necesita stocks de almas cándidas.

martes, 5 de octubre de 2010

Y sólo me dolía un poco la espalda

Los lunes siempre son mal día para todo, la verdad. Son la banderilla que culmina el fin de semana. Aún así, sabiendo que me jugaba el tipo y el alma, decidí que me iba a ir al videoclub a agenciarme algún tipo de ficción para aligerar la existencia. Así, sin más, me encaminé hacia mi surtidor de historias. De vuelta, y con la espalda como un ocho, me paré por pura curiosidad, atraída por un imán invisible, en un centro de masajes. Pregunté cuánto me costaría mejorar mis dolores. Era dinero para un capricho de lunes, pero me dolía la riñonera bastante. Paralelamente empezaron a llegar parejas al lugar. A punto estuve de largarme, ya que mi cuerpo se puso en modo ataque defensivo: ni hablar de compartir espacio con parejas que hacen yoga de pre parto. No en un día como ayer. Luego me di cuenta de que ellas no tenían bombo, y que en realidad iban a bailar swing.
Todo muy Berlanga. El caso es que me dieron un señor masaje y básicamente me dijeron que de qué guerra venía. Esto es la segunda vez que me ocurre en un periodo no demasiado largo.
Con la espalda ligera pero la cabeza en modo existencial, acordé con mí misma hacer cambios sustanciales. Ya tengo la lista de la compra a medio hacer. A ver qué pasa.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Lo que hay ahí fuera

No me imaginaba nada especial para un día de huelga general, la verdad. Igual había un riesgo real de que te propinaran un golpe de pala algunos exacerbados sindicalistas, pero supongo que el lastre de la domesticación ya ni te pesa, y te entregas a tu causa ya sin pensar las consecuencias. Nada de boleros sobre la brevedad de la vida y el paso de los años. Semáforo, ráfaga de viento en la cara y word. Siempre word. Te quiero.
La sorpresa que ha emergido, junto a una agradable luz otoñal, ha sido el silencio. Oh Dios que andas oculto por las alacenas y los wateres de macrodiscotecas, existes. Todos los oficios metedores de ruido de la ciudad se han evaporado. Y mis biorritmos lo han celebrado con una leve sonrisa. Y tampoco no he visto rastro del bus turístico. Casi tengo un orgasmo visual en la moto.
Así ha sido. Quizás necesito un traslado urgente a Santa Pola o a un rincón del Pirineo. Porque las pedorretas de las motos quinquis cada vez me aceleran más, así como la sinfonía de martillos hidráulicos que violan el cemento día sí y día también.
Amigos, comed tomates, ricos en licopeno, y aprovechad los últimos rayos de sol. Ars longa, vita brevis.

martes, 28 de septiembre de 2010

Cuando digo que no, es que sí

Ya lo vaticinaba un amigo mío, experto playboy y gestor de manteles, que las mujeres desarrollamos un extraño mecanismo para comunicarnos. Especialmente con los hombres.
El caso es que empalmando los aviones que me llevaron a mi destino rústico, me ofrecieron, cual caramelos recubiertos de drojas duras, dos bocadillos que contenían mayonesa (ingrediente que ODIO). Como tenía hambre, y estaba a muchos metros de mis cocidos caseros, me rendí a la química. Y luego, ya no sé si fue por hambre o aburrimiento, me zampé un segundo bocadillo con la misma sustancia venenosa en el interior.
Todo bien, hasta que horas después, hubo un verdadero choque astrofísico en mi estómago: retortijones y desalojo de todo el material que llevaba acumulado.
Moraleja: ¿Es acaso la mayonesa un sucedáneo químico del Fave di Fuca? ¿Cómo dos bocadillos pueden generar descomoposición estomacal? ¿Por qué cuando abandono mi ecosistema siempre tengo algún episodio de barriga?
Llámesele fatum, llámesele "es que no aprendes". Lo ideal sería viajar siempre con un tupper de croquetas de tu abuela, pero claro, entonces no correrías por wáteres ajenos ni lamentarías tu suerte.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Estamos así

Estado de ánimo así
Con arrebatos, luz de otoño, auto convencimiento y valoración positiva de una cama con sábanas limpias cada noche.
Así que para lo que tengo que aportar, hago medio voto de silencio. La parada técnica forma parte del proceso de viaje, igual que cuando un elefante se descuelga de la manada. No tiene que ser malo necesariamente. Santa manía de poner cara de mono repetidor y conectado a 220 voltios que saluda a todos educadamente.
Hay días que son más de chandal, de gafa de sol, de no me interesa lo que se organiza por ahí fuera. Así que con la intensidad de un pequeño paquebote me alejo hacia el siguiente puerto. A ver si me espera una bonita fideuá.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Estamos enfermos de mirar

Tal como lo oís, queridos, en esta ciudad el que no mira es porque no quiere o porque no se ha dado cuenta de que debe hacerlo para sobrevivir a las leyes de Darwin. Escaneamos a la velocidad de la luz. Esta que lleva manicura francesa: hortera empedernida que se refugia en esas uñas cual portaaviones como pilar de su feminidad. Este que lleva una camiseta con mensaje y tiene entradas: diseñador gráfico de turno que se ha quedado en los 9 años mentales, que compra pizzas congeladas de oferta pero se ha comprado la edición limitada de la ultimísima tienda sueca online que vende creaciones de ilustraciones uzbecos. Y así suma y sigue hasta que dejas de disfrutar de los malditos adoquines y los atardeceres porque te pasas el día mirando todo lo que se mueve.
Ayer evité con todas las consecuencias una inauguración de modernos mirones y ávidos de miradas. Llegas a un sitio y se dispara el sensor invisible de Google. A este le vi en una fiesta donde fulanita se agarró un pedo monumental y conocí a aquel bombero que bailaba claqué. Agotador queridos, simplemente agotador. Le metemos demasiada marcha a la cabeza. Volvamos a los tiempos del carnet de baile, de los interfonos, de las miradas escudadas en abanicos. Porque este rollo depredador de retinas, aquí y ahora, vamos a devorar videoarte mientras me cuentas tus últimas paranoias postmodernas no hay quien lo aguante. El que haya ligado, que lo cuente el lunes.

lunes, 26 de julio de 2010

Hacer lo que te da la gana

Este fue sin duda el primer fin de semana en que dejé el calendario y la minutera del reloj aparcada y me dediqué a hacer todo lo que quería o me negaba a hacer. Transité por mi casa ahuyentando todo tipo de fauna (mariposas, hormigas y alguna araña), me metí en un tren, me bajé, me bañé, fui a un cine el domingo a las 2.10 de la tarda esquivando cualquier tipo de compromiso familiar inquietante, vi un documental de delfines y tuve insomnio. Ah, y para rematar, sesión de cine de verano a la luz de la luna. Si es que en el fondo estamos hechos de micro partículas de felicidad tejidas a partir de estos pequeños episodios. Y cuando conseguimos hilarlas con dos puntadas seguidas, nos encanta, y nos da la sensación de que estamos en el buen camino.
Y con esto y un café, ya estoy de nuevo en mi puesto de mando y control. Feliz lunes a todos los que consiguieron arrastrarse hasta sus mesas.

jueves, 22 de julio de 2010

Cosas que sí pasan

En mi excursión gallega viví un episodio bastante cómico. Vi a un hombretón de unos 50 años, lo que normalmente se conoce por el prototipo de hombre español y al mismo tiempo escuchaba un hilillo de música de Sergio Dalma que decía eso de bailar pegados es bailar bla bla. Pensé que aquella letanía procedía de una tienda, cuando en realidad nacía del ipod de ese señor. Toma ya. Un tío, que por su aspecto natural podría estar cazando moscas con la mano o cortando árboles la punta de cualquiera de sus miembros, estaba escuchando una balada gaylor total para mi gusto. Para mi ese rollito baladero es mezclar azucar con miel, sacarina y luego para culminar un buen chorrito de nata. Después del empacho, todos a vomitar.
No soy quién para indicar a los señores lo que deben escuchar, pero esto demuestra que los tíos también lloran y que esa pose de Rambo que muchos se gastan es simplemente un disfraz de neopreno en este mar de perdición vital en que estamos naufragando.
Y con esto, sigo con mis labores variopintas, que no son pocas. Sobre todo, nada de baladas y seremos grandes amigos.

lunes, 12 de julio de 2010

Ya no vivo sola

Este finde por fin he salido al mundo exterior y me han pasado bastantes cosas, pero lo de ayer a las 3 de la mañana creo que supera lo anterior. Empecé a escuchar ruidos y pensé que sería la gata Paquita, que quizás se me había colado en casa. Total, que después de encender y apagar la luz 32 veces, veo un pequeño trasero de ratón colarse entre unas bolsas. El efecto taquicardia fue inmediato. Y encima escuchaba gemidos eróticos de fondo. Me sentí MUY Bridget Jones la verdad. No me podía dormir. Y al mismo tiempo pensé pobrecito, debe estar super asustado el pequeño ratón (toda esta mierda la empezó Disney y sus rollitos de animalitos monos que te cuentas fábulas paternalistas y te conviertes en mejor persona). Moraleja: he dormido 4 horas, y creo que voy a tener que aniquilar a mi pequeño príncipe ratón. En fin, si fuera silencioso lo dejaba vivir pero es que el muy canalla hace unos ruiditos que en 30 metros su reino y movimientos son los míos inexorablemente.
Bueno, mañana os contaré cómo me convertí en oxígeno el sábado por la noche. Feliz lunes (todavía me va el corazón a mil, creo que estoy lejos de ser una budista autocontrolada...)

jueves, 8 de julio de 2010

Yes I can

Parecemos marionetas con escasa capacidad de maniobra. A veces. Otras somos super heroínas. Tenemos el caso de nuestra amiga T.F.M. que con su par de ovarios por corbata se metió el otro día en una inmobiliaria y se presentó. Después de estrechar la mano al empleado de turno, lo dijo claramente: quiero comprarme un piso. Dos habitaciones, con luz, pero no luz, sino mucha luz: rayos. Y no me busques nada en edificios de mil plantas, quiero tener pocos vecinos. Es lo que me gusta.
Total, que una cosa que tenía anidando en la uña del pie se materializó finalmente en una acción. Me alegro querida.
Yo sigo combinando planos de pastores, ovejas y filosofía de vida. Estoy aprendiendo, estoy contenta. Es de lo más gratificante que podía pasarme últimamente. Y regar las plantas, cierto es. Se está convirtiendo en una de mis actividades preferidas últimamente. Seguimos para bingo. Tengo que vender familias equilibradas que compran muebles multicolores. Uff. Supongo que un reparador de ventiladores también tiene trabajo entre pecho y espalda.

miércoles, 23 de junio de 2010

La vida apasionada

El masajista de ayer me dijo que era una persona apasionada, y quizás este sea uno de los mejores adjetivos con los que te puedan obsequiar. Por cierto, este post se debe leer con esta canción.
Lovely Rodrigo Leao. Ayer, siguiendo el rastro de la pasión fuimos a cenar a nuestro sitio preferido, estuvimos bien repantingadas en la terraza, a grito pelado, sin faltar a las buenas costumbres.
Ah, y todos los de alrededor se enteraron de nuestros planes y complots, pero parece que estaban encantados porque no se iban ni recibimos ninguna banderilla de morcilla por sombrero.
Compramos lotería, otro de los rituales que se practican en ese lugar. Hay una de las componentes de nuestras citas que está empeñada en que le toque la lotería a ella sola. Y yo sé, por influencia gitana de la zona y por justicia divina, que si nos tocará será a todas juntas. Toma nota, porque sé que lees este pequeño blog junto a el periódico y el país, lo cual me honra :) Petrodólares para todos!
En fin, con la noche más corta por delante, sólo puedo desearos mucha pasión, con petardos de calidad y mucha bengala. Y sí, la vida son dos días y llevo cargamento explosivo de sobras.

lunes, 21 de junio de 2010

Practicando el zen

Las palabras relacionadas con el fin de semana serían: encierro, silla y mesa. Me lo tomé con filosofía, no había otra opción. Paralelamente, un piso más arriba, mi vecina, con eso de "soy buena persona" se comprometía a hacer un trabajo sobre Zen y Filosofía para un amigo que tiene un bar y carece de tiempo material. Dos vidas atadas a 40 metros de suelo separadas por 20 peldaños.
El caso es que esta buena mujer le ha plantado huevos al asunto y ha empezado a leer el libro y como no a visionar películas zen para ambientarse. El domingo vimos Primavera, Verano, Otoño, Invierno, Primavera (preciosa) y ayer Sabiduría garantizada (tampoco tiene pérdida).
Me fascina la capacidad que tiene la Marquesa de afrontar marrones varios. Ya le he dicho que la próxima vez se lo piense un poco antes de decir sí o no. Y para ilustrar mi capacidad de decir que no, voy a tener a una desconocida en casa 4 días por eso de echar un cable. ¿Qué tal? Alegría, que no falte.
Y con esto y un bizcocho, os dejo por hoy. Es lunes, y los órganos y la sangre todavía no se han recolocado en su sitio. Que alguien diga un poco mu porque si no me siento all by myself, un poco tipo Bridget Jones.