Puedo decirlo y lo digo que hay artefactos malignos cuya misión es arruinarte el día. Bajo el hechizo de la forma, la fatua belleza, uno/a compra objetos que le van a pasar factura tarde o temprano. Esa soy yo, cuando me alejo de mi casa. Hechizada por la palabra rebajas entre en una tienda, en principio cara, que debido a los descuentos se había convertido en barata.
Hasta ahí bien, las dependientas te adulan y tú dices sí a todo. Elegí un par de zapatos estupendos. Son mi debilidad. Me olvidé de ver en qué punto planetario los habían ensamblado. Error.
Un día soleado me los puse, para celebrar que estaba viva y coleando. Me pongo los zapatos chinos asesinos y volví a mi casa caminando como una foca, con escasa movilidad, apoyada cómicamente en los talones. Veredicto: dos agujeros en la parte trasera de cada pie. Betadines, tiritas y un juramento: viva el producto español.
Los zapatos chinos, amigos, son duros como piedras. No sé si sacan la piel de ratas viejas pasadas por lejía. No quiero ni imaginármelo, pero son duros como dos huevos pasados por agua.
Esta historia es una metáfora aplicable a: hombres, trabajos, casas, vecinos y demás. Todo parece bello y armonioso, pruébatelo y a ver qué pasa. Si está hecho con cariño sobrevivirás. Si no, directo al container y pon rumbo a la farmacia más cercana.
miércoles 7 de marzo de 2012
miércoles 29 de febrero de 2012
Seres de otro mundo
Venga, me decido. Voy al Ayuntamiento de mi barrio, por fin, y pido una visita con un técnica para que me informe de un asunto de licencias. Llegas a ese edificio domótico estilo NASA donde ves claramente que se han gastado sin problemas los euros de los contribuyentes. No me sentiría mejor si trabajaran en unos barracones, que es donde yo estudié, por ejemplo, pero ves que allí no van faltados de nada.
Con esa actitud asumida inconscientemente de "aquí atamos a los perros con longanizas", me atiende el ínclito técnico Jose Manuel no sé qué más. Su biorritmo era ya mortecino, aunque luchaba por ser eficiente. Ha respondido a todas mis preguntas, ha sacado mapas y ha recordado a cada segundo la importancia de seguir las leyes del Ayuntamiento y las normas. Con actitud serena y eclesial ha ido recitando desde su pantalla, para mí, numerosos teléfonos y direcciones donde me guiarán mejor en cada ámbito que sea necesario.
Después de ver con bastante claridad que desarrollar cualquier actividad legal en este barrio es más difícil que robar bolsos, me despido cordialmente, no sin antes recordarle, que ante tanta dificultad, solo las grandes nóminas y patrimonios van a obsequiarnos con sus decadentes negocios pequeñobuergueses. Sonríe como un robot humanizado. Debe ser lo más escandaloso que ha escuchado hoy. No me importa, mi misión es que se dé cuenta de que vive una hornacina de cristal. Ahí fuera hay pises de perro, gente desorientada y jubilados amontonados.
Con esa actitud asumida inconscientemente de "aquí atamos a los perros con longanizas", me atiende el ínclito técnico Jose Manuel no sé qué más. Su biorritmo era ya mortecino, aunque luchaba por ser eficiente. Ha respondido a todas mis preguntas, ha sacado mapas y ha recordado a cada segundo la importancia de seguir las leyes del Ayuntamiento y las normas. Con actitud serena y eclesial ha ido recitando desde su pantalla, para mí, numerosos teléfonos y direcciones donde me guiarán mejor en cada ámbito que sea necesario.
Después de ver con bastante claridad que desarrollar cualquier actividad legal en este barrio es más difícil que robar bolsos, me despido cordialmente, no sin antes recordarle, que ante tanta dificultad, solo las grandes nóminas y patrimonios van a obsequiarnos con sus decadentes negocios pequeñobuergueses. Sonríe como un robot humanizado. Debe ser lo más escandaloso que ha escuchado hoy. No me importa, mi misión es que se dé cuenta de que vive una hornacina de cristal. Ahí fuera hay pises de perro, gente desorientada y jubilados amontonados.
martes 28 de febrero de 2012
Día oficial de la felicidad
Qué le vamos a hacer si he nacido con el don de observar y de rajar. Qué le vamos hacer. Hay gente que pasa por la vida con los famosos litros de horchata en las venas. Yo llevo una mezcla de té moruno, chili picante y cafeína. Pero el mensaje de hoy es, a pesar de: Mourinho, los soporíferos telediarios, los modelos de belleza obsoletos, las tallas 38 que te hacen puré el chocho y un largo etcétera, voy a expresaros mi felicidad a día de hoy. ¿Será que he tenido plan camero? Negativo. ¿Será que tengo un nuevo vecino sueco que toca sonatas de piano? Negativo de nuevo. A día de hoy pienso: me he tomado un té, hace sol, la bomba nuclear no asoma detrás de mi cogote y mi edad indica que todavía me queda mucho por vivir. Con lo que llego a la conclusión de que toda esa tediosa basura encabezada por la crisis, nuevas bacterias que se crían silenciosamente en naves industriales con la intención de hacernos dependientes de medicamentos varios y otras somnolientes realidades, me la traen al pairo. No quiero fijarme permanentemente en las grietas por donde supura la ansiedad colectiva, quiero concentrarme en este bonito volcán que hemos coronado: la vida. No van a conseguir aguarme la fiesta. Porque estoy harta de abrir periódicos y desear ser una ardilla. Esta guerrilla silenciosa de desazón y desmoralización masiva ya les viene bien. Están muy interesados en que estemos permanentemente tristes y con el ojete bien prieto para decir sí a todo. ¿Pues sabéis qué os digo? Que yo digo que NO. Que esa no es la vida que yo quiero. ¡Ala, a las barricadas urbanas y de pueblo!
viernes 17 de febrero de 2012
Cosas que deberías saber
Mi casa está invadida de hormigas. Citaré algunos de los lugares top rareza donde las he encontrado (podría ser comparable a lugares donde la gente tiene relaciones sexuales y ni te lo imaginas): dentro de la tostadora, dentro de la jarra de agua (y eso que tiene una tapa), en el escote, dentro de la cama, en el grifo, saliendo junto al agua...Quiero pensar que es como un sudoku de esos de maquinita japonesa, es muy útil para que tenga activadas todas mis facultades mentales.
La verdad es que son un verdadero coñazo. Te despistas y ahí están. Un día les grité: si yo no voy a tu casa, tú no vengas a la mía. De nada sirvió, aquí están, dándolo todo en pleno mes de febrero. El tema es que un amigo me puso al día de hechos cotidianos de estos insectos, totalmente desconocidos para mí: no se alimentan de la comida que intentan llevarse, sino de un hongo que sale cuando sus almacenes de víveres se pudren. Van al calor (esto debe ser obra del cambio climático, antes sólo estaban aquí en agosto dando por culo, ahora todo el año, en fin) y por mucho que las tire por la ventana, con la esperanza de que empiecen una nueva vida (cuando estoy de humor lo hago), se ve que las mato igual, ya que sin el hormiguero no pueden vivir. Le miré con cara de "¿Qué curso post doctoral me he perdido sin darme cuenta?"
Y su respuesta fue: Me gustan los documentales.
Moraleja: si no sé deshacerme de una pandillita de hormigas, ¿qué voy a hacer con todos los trolls que hay ahí fuera?. Entrenarme más y mejor.
La verdad es que son un verdadero coñazo. Te despistas y ahí están. Un día les grité: si yo no voy a tu casa, tú no vengas a la mía. De nada sirvió, aquí están, dándolo todo en pleno mes de febrero. El tema es que un amigo me puso al día de hechos cotidianos de estos insectos, totalmente desconocidos para mí: no se alimentan de la comida que intentan llevarse, sino de un hongo que sale cuando sus almacenes de víveres se pudren. Van al calor (esto debe ser obra del cambio climático, antes sólo estaban aquí en agosto dando por culo, ahora todo el año, en fin) y por mucho que las tire por la ventana, con la esperanza de que empiecen una nueva vida (cuando estoy de humor lo hago), se ve que las mato igual, ya que sin el hormiguero no pueden vivir. Le miré con cara de "¿Qué curso post doctoral me he perdido sin darme cuenta?"
Y su respuesta fue: Me gustan los documentales.
Moraleja: si no sé deshacerme de una pandillita de hormigas, ¿qué voy a hacer con todos los trolls que hay ahí fuera?. Entrenarme más y mejor.
lunes 13 de febrero de 2012
Dígaselo cantando
Lo que va a ser narrado a continuación, ocurrió en la realidad, como los apagones de luz o las subidas de iva indiscriminadas. Ocurrió, con todas sus letras y decibelios.
Habíamos quedado para cenar en un lugar aparentemente tranquilo, lleno de tofu, quesos biológicos y verduras cuidadas con las manos amigables del hombre, cuando, a 38 centímetros, allí los vimos. Estaban todos sentados, como una fiesta de momias egipcias actualizada, cuidadosamente sentados, sin armar demasiado escándalo.
Cada mesa despachó su comida entre chin chins y conversaciones intrascendentes. Hasta que llegó el postre. Ahí se armó la performance. Voy a recordar las inclemencias invernales de aquella noche: estábamos a 2 grados y yo iba vestida de esquiadora. En algunas partes de Barcelona incluso cayó aguanieve.
A 38 centímetros, dos emuladoras de Victoria Beckham, con gran alboroto y vestidos palabra de honor, le cantaron a un tal Xavi, de la mesa de al lado, el Happy birthday a lo Marylin Monroe de Sabadell y le y se llenaron la cara de nata con un bote de spray debidamente vaciado con gran estruendo.
Aquello era el delirio. Todos haciendo fotos, y ellas paseándose en cueros con la cara untada de blanco. No sabía si reír o llorar. Lo que está claro es que la gente se divierte como puede o sabe, y bueno, mejor que hagan estos numeritos de dudosa calidad artística, antes que atracar bancos. Bueno, pensándolo mejor, quizás sería mejor que lo hicieran, vestidas como cabareteras y armadas con sprays llenos de nata. Eso me gusta más.
Habíamos quedado para cenar en un lugar aparentemente tranquilo, lleno de tofu, quesos biológicos y verduras cuidadas con las manos amigables del hombre, cuando, a 38 centímetros, allí los vimos. Estaban todos sentados, como una fiesta de momias egipcias actualizada, cuidadosamente sentados, sin armar demasiado escándalo.
Cada mesa despachó su comida entre chin chins y conversaciones intrascendentes. Hasta que llegó el postre. Ahí se armó la performance. Voy a recordar las inclemencias invernales de aquella noche: estábamos a 2 grados y yo iba vestida de esquiadora. En algunas partes de Barcelona incluso cayó aguanieve.
A 38 centímetros, dos emuladoras de Victoria Beckham, con gran alboroto y vestidos palabra de honor, le cantaron a un tal Xavi, de la mesa de al lado, el Happy birthday a lo Marylin Monroe de Sabadell y le y se llenaron la cara de nata con un bote de spray debidamente vaciado con gran estruendo.
Aquello era el delirio. Todos haciendo fotos, y ellas paseándose en cueros con la cara untada de blanco. No sabía si reír o llorar. Lo que está claro es que la gente se divierte como puede o sabe, y bueno, mejor que hagan estos numeritos de dudosa calidad artística, antes que atracar bancos. Bueno, pensándolo mejor, quizás sería mejor que lo hicieran, vestidas como cabareteras y armadas con sprays llenos de nata. Eso me gusta más.
jueves 9 de febrero de 2012
Rodeada de polvos infinitos
A la una de la noche de un día laboral cualquiera, con las actuales temperaturas y cierto hastío existencial bañado de invierno y crisis, lo mejor que uno puede hacer es meterse en la cama. Eso hice yo. Sólo sacaba las manos para pasar página de la revista que me estaba leyendo. Gracias a la fiabilidad y esmero de la arquitectura del barrio, empece a escuchar algo duro golpeando contra mi pared. Y sí, amigos, es lo que imagináis. Luego hubo unos cuantos agudos y bueno, una letanía golpes sordos pero constantes de fondo. Lo que me sorprendió, es que me leí como 7 páginas y la cosa seguía. Claro que sí, hay que comer buenas chuletas y platos de lentejas, que luego se necesitan.
Creo que me dormí y la cosa seguía. Me alegro por los agraciados, a veces la lotería toca sin jugar.
La escena es un poco Bridget Jones, la verdad. Yo en la cama con un pijama de color pistacho (??), heladad de frío, visualizando una escena tórrida a un tabique de distancia, mientras yo leo las aventuras delirantes de Courtney Love, que según ella esta cansada de ser Courtney Love. ¿Acaso no estamos todos a veces cansados de ser unos mismos? Podéis hacer una reflexión mental mientras esperáis al autobús. Yo creo que mientras unos-a no se traicione, la cosa va bien. Está claro que ser uno 24 horas al día es todo un trabajo.
Otro tema que me inquieta es lo que suele suceder cada viernes. Me cruzo con parejitas vestidas con esa mirada de confianza que da saber que tienes a la presa bien atada y que es viernes y vas a tener un revolcón asegurado. Y tú no.
En fin, las ventajas de los safaris improvisados es que a veces cazas bambis, otras osos polares y la mayoría acabas en un bar de veteranos comparando escopetas.
Mañana es el día del amor marital y pactado. Ya os he avisado.
Creo que me dormí y la cosa seguía. Me alegro por los agraciados, a veces la lotería toca sin jugar.
La escena es un poco Bridget Jones, la verdad. Yo en la cama con un pijama de color pistacho (??), heladad de frío, visualizando una escena tórrida a un tabique de distancia, mientras yo leo las aventuras delirantes de Courtney Love, que según ella esta cansada de ser Courtney Love. ¿Acaso no estamos todos a veces cansados de ser unos mismos? Podéis hacer una reflexión mental mientras esperáis al autobús. Yo creo que mientras unos-a no se traicione, la cosa va bien. Está claro que ser uno 24 horas al día es todo un trabajo.
Otro tema que me inquieta es lo que suele suceder cada viernes. Me cruzo con parejitas vestidas con esa mirada de confianza que da saber que tienes a la presa bien atada y que es viernes y vas a tener un revolcón asegurado. Y tú no.
En fin, las ventajas de los safaris improvisados es que a veces cazas bambis, otras osos polares y la mayoría acabas en un bar de veteranos comparando escopetas.
Mañana es el día del amor marital y pactado. Ya os he avisado.
martes 31 de enero de 2012
Bailando en el país de las momias sobreviviré
El otro día fui a un concierto. Llevaba las gafas puestas, con lo que pude diseccionar con exactitud aquel frigorífico de carne mal iluminado.
Para empezar vi a un tío clonado a Andrés Calamaro. Pensé, ¿qué hace un tipo como tú en el Apolo un domingo por la noche? Yo no sé si era su primo o su doble oficial, pero el detalle que me disuadió de que aquel hombre fuese mi adorado Calamaro era que llevaba unas botas Panama Jack negras, seguramente, junto a un par de zapatos de salón, lo último que se pondría el maestro. Sin más, dejé mis fantasías fetichistas a un lado y me concentré en el concierto.
Tocaban Emily The Great y Papercuts. El público, y ahí enlazo con el concepto de frigorífico, parecía que estaba criogenizado por las bajas temperaturas, el efecto crisis y una falta de sexo y de sangre en vena que los dejaba al borde del colapso. Aunque la cantante se esforzara, lo único que consiguió fue un leve bamboleo de algunas piernas bañadas en gin tonics dominicales. Eran zombies melancólicos, seres sensibles que sufren en sus complicadas existencias, la mayoría artísticas, con lo que cualquier expresión de júbilo está vetada en sus pupilas. Error.
La verdad es que la gente, lo siento mucho pero es así, es un auténtico muermazo. En el valle de los Reyes egipcios hay más movimiento que en los locales nocturnos y diurnos de esta ciudad. "Vale, bueno, mmmsí, vale...": balbuceos desconectados de la vida, del todo o nada, del vamos a hacer algo bueno de verdad.
Yo lo veo así, no sé como se siente al otro lado de la pantalla, en vuestro ordenador. Se aceptan ideas.
Para empezar vi a un tío clonado a Andrés Calamaro. Pensé, ¿qué hace un tipo como tú en el Apolo un domingo por la noche? Yo no sé si era su primo o su doble oficial, pero el detalle que me disuadió de que aquel hombre fuese mi adorado Calamaro era que llevaba unas botas Panama Jack negras, seguramente, junto a un par de zapatos de salón, lo último que se pondría el maestro. Sin más, dejé mis fantasías fetichistas a un lado y me concentré en el concierto.
Tocaban Emily The Great y Papercuts. El público, y ahí enlazo con el concepto de frigorífico, parecía que estaba criogenizado por las bajas temperaturas, el efecto crisis y una falta de sexo y de sangre en vena que los dejaba al borde del colapso. Aunque la cantante se esforzara, lo único que consiguió fue un leve bamboleo de algunas piernas bañadas en gin tonics dominicales. Eran zombies melancólicos, seres sensibles que sufren en sus complicadas existencias, la mayoría artísticas, con lo que cualquier expresión de júbilo está vetada en sus pupilas. Error.
La verdad es que la gente, lo siento mucho pero es así, es un auténtico muermazo. En el valle de los Reyes egipcios hay más movimiento que en los locales nocturnos y diurnos de esta ciudad. "Vale, bueno, mmmsí, vale...": balbuceos desconectados de la vida, del todo o nada, del vamos a hacer algo bueno de verdad.
Yo lo veo así, no sé como se siente al otro lado de la pantalla, en vuestro ordenador. Se aceptan ideas.
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