martes, 14 de diciembre de 2010

Voy a arder sola en el infierno

Ya hace tiempo que mi casa quiere echarme, pero ayer ya la cosa clamaba al cielo. Tengo un individuo pared con pared que se está haciendo la casa nueva, con lo que emplea todo tipo de utensilios satánicos para emitir ruido. Bien. Luego tenemos otras obras más a la derecha, como un bajo de fondo. No vaya a ser que el oído se relaje en exceso. Y la bomba acústica final empezó ayer, día oficial de traslado de mi vecina. Después de que todo su clan transitara por la escalera como si fuera el Corte Inglés, por la noche empezó el concierto de taconeo.
Yo me solidarizo con ella, porque está sola, es joven y tiene un hijo. Pero no creo que entienda que hay más gente a su alrededor y que la tecnología punta de nuestras casas me la teletransporta a mi salón. La gitana, el bebé y yo fumando cigarrillos finos en mi cama.
Conté hasta 157 y recé. Hoy a las 8 en punto ha empezado el follón de nuevo. Supongo que las buenas noticias son que a partir de ahora no llegaré más tarde al trabajo.
¿Por qué mi futuro vecino no es un estudioso del cine con un gran videoclub en casa? ¿O un poeta urbano buenorro con grandes dotes amatorias? El bebé, la gitana y la guionista. Próximo estreno en su pantalla de confianza.

2 comentarios:

Teresa dijo...

gitanos y guionistas, eso sí que vende!! los pastorcillos quedarán sólo para decorar Belenes!

pink pony dijo...

Sabes que es una prueba, no??