lunes, 12 de diciembre de 2011

Sentirse como una ostra en una peluquería

Hoy he experimentado una intensa sensación de alienación. He ido a una especie de homenaje lleno de diseñadores, una secta como cualquier otra, donde todos tenían dioptrías para dar y vender y llevaban una especie de uniforme pactado y secreto.
Ni me iba ni venía el acto, así que me he abstraído bastante y me he dedicado a espiar a hombres, algunos calvos, otros prepotentes, otros confiados, pero pocos seleccionados para subir al podium del Adonismo Máximo. Claro, si voy embobada con Paul Fassbender vestido del siglo XIX cazando ciervos por un jardín inglés en la cabeza, pues vamos bien.
Total, que me he sentido muy out. Es extraño. Pensaba que me adaptaba a casi todo. A que me empujen en los vagones de metro, que escrutinen mi chaqueta felina con cara de póquer o que me vendan yogures caducados escondidos con maldad en el super. Pero no. Sentirse muy alejada de tus congéneres es precedible pero raro. Total, que en mis divagaciones he pensado que sería divertido llevar una chapa que pusiera "Yo inventé el Faro de Alejandría". Así, por la cara. Mi amiga Miss Guisante me ha dicho que vale, que me la hará con su máquina atómica y chapera para reyes. Todo esto viene de que un día, en una taberna de estas medievales que a mí me gustan frecuentar, vi a un tío que llevaba el siguiente mensaje: Yo no soy Isabel la Católica. Me reí bastante y le hubiese regalado un billete de 5 euros por su ingenio. Al menos por comprar tesoros postmodernos y llevarlos con la cabeza bien alta.
Ahora voy a seguir con mi freelance, otro elemento altamente enajenador.

1 comentario:

Helena Exquis dijo...

Contxi, amo tu blog. Hay entradas que parecen trocitos de mi vida bien narrados y este es uno. ¡Besones!

Fdo: La rubia amiga de Ali (jajaja)