viernes, 4 de marzo de 2011

Bocanadas de veneno

Ahora mismo estoy sacando una llamarada de cabreo por la boca, no sé si la véis. La convivencia en una escueta comunidad de vecinos como la nuestra es altamente intensa. Se oye todo a todas horas. Y yo soy sonofóbica, si es que existe. Yo no hago ruido, flecha, no quiero oír tu ruido.
Parece que la ecuación no funciona a la perfección porque a diario disfruto de los solos del niño gitano aporreando el suelo. Ni que sea rumano o bielorruso, es un niño que agrede las maltrechas baldosas con todo tipo de objetos lúdicos (para él). Y su madre, en una continua espiral de lavadoras, limpiar culos y hacer purés, bastante saturada está como para infundirle algún tipo de civismo. Para eso ya está Conchi, que le hace cursos telequinéticos de educación a distancia (nadie se entera, ni el propio niño gitano, pero yo lo intento).
Con estas que igual se me secan las entrañas, en plan Yerma y se ha acabado mi descendencia. No lo sé ni me importa ahora mismo. Porque estoy harta de escuchar taconeos y golpes. ¿Cuándo va a llegar un dandie forrado de pasta y de recursos literarios para entretenernos? No. Esperábamos sacudiendo las ramas de palmas con gran fe y llego esta mujer que nos deleita con griterío desde las 8,30 am. Como me dijo ayer un encocado desconocido: ¿No te sientes como una francesa en la banlieue? Yo ya no sé nada. Solo sé que tengo taquicardia y vuelve el invierno cual eterno retorno. Vale, es viernes. Podré salir a la calle a observar la felicidad ajena.

2 comentarios:

david dijo...

oh, my dear...!
si et serveix de consol, aqui al camp també hi han problemes veïnals. El meu veí del costat crema i crema matolls i herba verda, inundant-ho tot de fum pestil·lent tots els caps de setmana de febrer i la meitat de març... Piquen els ulls, s'asseca la gola i es marceix la paciència i les bones maneres, però no hi ha res a fer... no fa res d'il·legal i com és un bord, no s'hi pot parlar.

Petons,
D

Pink pony dijo...

nice, ara tots hippies a la força. grrrr!!!