miércoles, 15 de octubre de 2008

Super camorra

Así, otro día más, van las hormiguitas al trabajo. Un día más las mismas caras, las mismas bromas, la misma luz de otoño que avisa que la buena vida va a acabar pronto. Repita conmigo: re-loj-a-lar-ma. Ca-fé-con-le-che. Las mismas líneas de autobuses se persiguen por la ciudad, los mismos pasteles, similares viejecitas que tiran de sus carros llenos de huesos de jamón. Ayer, para celebrar la luna llena y por causas ajenas a la organización, tiré unos globos desde la terraza.
A penas dos viandantes cabizbajos levantaron el cogote para maravillarse con aquel mini-circo.
Estamos narcotizados y no hay más. Parece que es solo en verano y en concreto durante las vacaciones, cuando somos las personas que en principio queremos ser: divertidas, sociables, sonrientes. Llega el mazo del frío y la sangre ralentiza su curso por nuestro pequeño cuerpo-ciudad. Da pereza hasta tirar de la cadena del water.
En fin amigos, las gentes hablan de vitaminas, otros de botellón y otros más de centros de mesa al calor de la familia.
Yo apuesto por la ficción y una actitud muy fin de siglo. Ya os contaré.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimada ponyficación: En qué consiste la actitud de fin de siglo? que es eso de "los mismo chistes en la oficina"? acaso tus compañeros se repiten? has pensado en hacerles regalos? no te regaló alguien unos pendientes o un collar o algo? eh? no todos los dias son iguales! Yo no trabajo en tu oficina, soy un tio que ha llegado al blog por casualidad, pero me parece que no todos tus dias son iguales, en este tobogan de alegrias y penas que es la vida, tu blog destaca! Finalmente te amenazo: Se más justa con tus compis o un pony morirá cada hora.

juas juas juas. Ese final tal vez sobraba.

Ponyficación García dijo...

Estimado Urtificación:
Valoro mucho el calor y amor de mis compañeros, es más, es la sal que necesitan mis días desolados de pony. Eso sí, cuando estoy arriba de la montaña, me da igual que muera un pony cada hora, porque está totalmente justificado.
Y sobre todo, nunca pierda la actitud fin de siglo, entre pasota y guerrera, mezclada con mesacalina.
Ah, y tengo el collar guerrero a buen recaudo ;)