Absurdo, pero real como la vida misma.
Según las teorías del gran Urtasun, estar todo el día delante de una máquina que emite unos 200 hercios al día, o sin ser esa cifra, una máquina que en definitiva te contamina de ondas suprarenales e invisibles, no tiene que ser una cosa buena.
Cierto es. Parecemos abrevaderos de ondas y de toxinas. Nos exponemos a radiaciones, rayos invisibles y una excitación permanente de la retina y la corteza cerebral.
Con lo que, deben suceder taquicardias constantes e invisibles en el alma que nos descolocan y de una manera totalmente inconsciente te impulsan a borrarte de circos tipo Facebook (del que mi amigo era ultra fan) o un día cualquiera a asomarte a la ventana y dejarte caer en barrena. Poco a poco buscamos el principio del fin.
Vuelvo a mis tareas antes de que venga la poli del internet.
PD. Adjunto mi colaboración al super calendario de adviento de Fried Onions!

No hay comentarios:
Publicar un comentario