miércoles, 11 de junio de 2008

Un pie detrás de otro

Que si va a haber bofetadas por llenar el depósito de gasolina. No, gracias. Que si 10 km. de colas. Tampoco. En fin, tomando medidas paralelas y voluntarias como volver a casa andando, me dispongo a encadenar pasos, a ver qué pasa. Y la verdad es que me gustó. Porque a pesar de que se nos han mojado hasta los codos con tanta lluvia, los árboles y todo lo que contenga el verde están preciosos. Todo se percibe como más frondoso, apetecible. Dan ganas de acurrucarse debajo de algún magnolio y despertarse justo a la hora de tomarse un martini y luego seguir para casa.
Las ventajas de caminar es que observas de nuevo las cosas a ritmo humano. Los adolescentes que se meten mano en bancos perdidos por los adoquines, las tiendas de anticuarios iluminadas con luz mortecina esperando a algún millonario ocioso para que se lleve esos bustos de Venus de malaquita, las peluquerías cerradas. Es agradable el aire veraniego en la cara, las calles a penas transitadas, los edificios relucientes.
Mi cliente tarugo me reclama. Disfrutad de lo disfrutable.

3 comentarios:

luis dijo...

rosa y primaveral, sí señora.

Pink pony dijo...

majo!

Anónimo dijo...

Andar tiene muchíssimas ventajas. Has de salir siempre con tiempo (vale putada), para ir tranquilo (ventajax10) (entendemos que acelerar andando es sinónimo de sudor despreciable). SI lo conseguimos cada transporatción a cualquier lugar se convierte en "paseo agradable lleno de sorpresas" (ventajax10). Hace años que lo practico. Cotorras, parejas de edad en beso, este con longboard, el que corre que parece un lagarto, un minicooper inglés precioso, pegatina con texto y dibujo interesante, libros en el container, cruzes de miradas anónimas, bicicletas de marte y de los 80, hombre con 3 galgos, fragoneta gispy family en busca del hierro, y un largo etcétera de minioasis que existen en las urbes.