martes, 8 de septiembre de 2009

La responsabilidad de apellidarse Coixet

Todos ladraban en mis oidos que era un pastel, que el actor tenía michelines, que en lugar de sexo aquello parecían las matrimoniadas del gran Moreno pero en versión estética y globalizada. Decidí comprobar las cosas con mis ojos y mis manos.
Entonces pienso, como ya parto del nivel subsuelo, sólo me queda caminar en vertical. No está mal la peli. Ole los guevos de la Coixet de levantar este tipo de catedrales de celulosa (porque aquí todos opinan y acaban cenando comida pre-congelada y practicando la postura del misionero por puro aburrimiento).
Entonces pienso, querido actor, igual en un film francés quedas de lo más erótico, sugerente, tórrido, pero en Japón, regentando una tienda de vinos, no te creo. Pareces mi vecino intentando pasar por una acordeonista rumana. Me chirría.
Qué pena, con todo ese despliegue estético, sensorial, bellísimos atunes al sol, pestañas kilométricas cargadas de rímel, y un affaire que me pone menos que una bota de alpinismo.
Pero el cine estaba casi lleno, a pesar de ser lunes y tarde, con lo que puedo felicitar a miss Coixet por seguir levantando a gente de sus sofás y desplazarse a otros sofás colectivos. Al menos tuve la sensación de irme de vacaciones al Japón un rato.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Brava descripcion y mejor comida de atun!!!

el de los manteles.

Pink pony dijo...

yeeeeeeees!!

luis dijo...

a mi no me gustan mucho sus pelis...

núria dijo...

No sé com no ens vem trobar...

Quina fotografia mare meva brutal tot aquell desplegament de colors i desenfocaments de càmera.

D'acord amb tu que el sergi López es l'unic que li sobra a la peli.

Pink pony dijo...

mmmm, parece que la chica es la abanderada oficial de la palabra melancolía, pero como dijo una cosa que me gustó (al final es la obsesión lo que te lleva a hacer cine), pues le sigo la pista.