lunes, 15 de febrero de 2010

El arte de petardear en grupo

Sigue la ola de frío sin tregua, mientras que la anarquista que llevo dentro se alimenta de cualquier plan que sea un antónimo de pasar la aspiradora.
El viernes me recogía a mis aposentos desvalida y congelada, cuando al final el hada madrina del viernes (que existe) recondució mis pasos hasta un bar cubano y una discoteca antro donde te das cuenta que ser joven es un estado espiritual (había tipos de 60 años custodiando la barra con una sonrisa de aquí a Pekín).
Luego pagas el precio de los excesos, te desplazas por tu casa como un gusano forrado con un batín, comes kiwis a ver si te ayudan en algo y te preparas para la próxima escapada. Esta vez una orgía gastronómica acompañada de un reto amenazador: comerse 30 calçots a 2 grados. ¿Lo conseguiré? Claramente no. Mi hígado no quiere explotar como el de una pobre oca francesa, y creo que me planté en los 15 (pas mal, teniendo en cuenta que esa salsa es como deliciosa argamasa y te sella el estómago).
La compañía, como siempre excepcional. Concursos de pedos, de chistes, oda a las embarazadas, qué pasa con tu vida, feliz día de los enamorados (sí o qué?) y un largo etcétera de pequeños episodios que configuran un domingo feliz. De esos que te recuperan la fe en la raza humana y revisitas lo de quien tiene un amigo tiene una mierda. Porque aunque ser adulto es a veces un empinado caminito de piedras, la amistad es el Gatorade que todos necesitamos para saludar desde la cima de la felicidad. ¡Feliz lunes pastel!

4 comentarios:

una desatada dijo...

no has comentat el moment graella quadriculada!

Pink pony dijo...

És veritat. Demà??

Teresa dijo...

Soy testigo. Ayer en la noche vi al gusano forrado de su batín verde.Vuelta al kiwi y al despertador.

Pink pony dijo...

Me estoy quitando del artisteo. ¡Viva el kiwi!